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LOS SUENOS, DIOS Y YO

   ¿ Quién  no ha tenido sueños? Desde la infancia esta experiencia maravillosa de soñar forma un anillo matrimonial con nuestra existencia. Es una válvula de desahogo que nos permite aliviar las tensiones cuando los problemas nos agobian; es un signo de interrogación cuando la inseguridad o inmadurez nos sorprende; es un sobresalto cuando pensamos que es una realidad positiva o negativa; es un suspiro cuando despertamos.
     Las religiones también sueñan. Sueñan en un mundo de amor, paz, justicia, armonía. Sueñan en la salvación, en los brazos tiernos de Dios. Sueñan en el cielo, sus olores y colores, sus ángeles y sus santos.
    Sueñan las madres y los padres en sus hijos sanos, profesionales, con nietos... Sueñan en la felicidad, en el bienestar.
    Sueñan los niños en sus juguetes. Sueñan los adolescentes en sus enamoradas/os. Sueñan los Jóvenes en sus esposas/os, sus hijos. Sueñan los ancianos en sus achaques, sus hospitales, sus números de suerte.
    Sueñan los políticos en sus "ideales" y en sus "arcas". Sueña el monaguillo con el "vino". Sueña  el ladrón con el policía. Sueña el policía con la "bala" del ladrón.
    ¿Y Dios, que sueña? No lo sé. Un misterio más   para el rosario. Yo, ¿qué  sueño? Lo que no puedo controlar. El sueño no se controla, no se dirige, no se manipula. Es libre como el pensamiento.
    También San José soñó. Soñó que un ángel le dijo: "No tengas reparo en llevarte a María". Y al niño que lleva en su vientre. Si, a Jesús. Un sueño y una realidad difícil de tratar. A un joven de hoy ese sueño le amarga la vida. Basta en pensar en la honra, el que dirán mis familiares y amigos. Después en un techo, los alimentos, los pañales, la educación...
    Los sueños, en sentido amplio, queramos o no, inciden en nuestra vida. Nos dan pautas. Nos introducen al laberinto del pasado y nos proyectan al futuro.Ellos no son la realidad pero influyen en ella, y se hacen parte de ella. El sueño de José es el mejor ejemplo: Un sueño que invita a tomar decisiones claves y vitales.  Que conllevan responsabilidades y que cambiar tu modo de pensar y actuar. Dios siempre habla al ser humano, no importa el modo que emplea, solo falta abrirse y ser capaz de acoger su mensaje. Los sueños no dejan de ser chispas que nos pueden ayudar a encender nuestra oscuridad. Feliz sueño.

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