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GUARDALOS Y SANTIFICALOS

     Guardar es muy típico. Una ardilla guarda su semilla para que no se la roben. Un gato guarda su excremento para que no haya mal olor. Una anciana guarda el poco dinero que le regala su hijo. Mi abuelo guarda sus dulces para que sus nietos no se lo coman. Guardar en el diccionario posee un significado muy rico, veamos algunos:
    1- Tener cuidado de algo, vigilarlo y defenderlo.
    2- Poner algo donde este seguro.
    3- Conservar o retener algo.
    4- No gastar, ser tacaño.
 
    En Juan 17, 11 pone en labios de Jesus la siguiente expresión:"Padre santo: guárdalos en tu nombre a los que me has dado". Aparece en un contexto de oración el verbo guardar. Aquí no se trata de guardar algo, sino a "alguien". No se trata de ocultamiento, de no dejarlo ver, si no mas bien, de brindar protección. Se podría pensar equivocadamente de que Jesus ora por sus discípulos para que vivan "protegidos". Serían una "especie" rara, fuera del mundo, del roce de la gente común, de lo cotidiano, de las dificultades, de las tentaciones, de los que le pueden atacar y hacer daño. Serían una "clase" especial, alérgica de todo y de todos.
     Lo que sí sale a la vista es la realidad del seguimiento de Jesus. Jesus ora por ellos con el fin de "ahorrarles" problemas, conflictos y angustias. Ora para que lo que les venga encima sea soportado con firmeza y con fe. Hasta con alegría. Jesus es consciente de las consecuencias de seguirlo. No se sigue por gusto ni comodidad, sino por amor. La lucha estará siempre, la oposición, la fatiga, el desánimo formaran parte de ese seguimiento. Jesus pide por ellos no para "retirarlos" del mundo, sino que en el mundo y desde el mundo sean testigos de amor, de paz, de servicio. Guardarlos del "mal" significa que no venga en menos su fe, su entrega, su alegría. Es perseverar en la adversidad.
     Además de pedir guardarlos, pide santificarlos. La acción de los que siguen a Jesus conlleva a un objetivo: ser santos. No se trata de un obrar para el aire, sin sentido, o un obrar social, o un obrar para ser visto, como los hipócritas, sino un obrar que muestre la transformación interior, una conversión .
Ningún seguimiento a Jesus que no conduzca a la santidad es falso y erróneo. Y la santidad implica abrirse camino en la adversidad. Jesus sabe que sus discípulos no están, ayer y hoy, ajenos de los ataques de un mundo y una sociedad que abiertamente rechaza su mensaje y estilo de vida. Vivimos en un mundo que sistematicamente nos quiere alejar de Dios. En muchos lugares nos vamos a encontrar con grandes obstáculos para poder proclamar y vivir su fe, y poner en práctica los valores morales. Por un lado, encontramos leyes que legalizan el aborto y el matrimonio del mismo sexo. Por otro lado, se ha ido perdiendo el valor del matrimonio sacramental, del sacramento de reconciliación, la presencia real de Jesus en la eucaristía. Ven todo lo que hace la Iglesia como arcaico y desconectado de la realidad.
     Jesus nos ora al Padre para que sus seguidores no sucumban en la tarea de santificar la vida, el matrimonio, la familia, el trabajo, todo cuanto hagamos. El guarda y santifica nuestro esfuerzo. El guarda nuestro grano de mostaza para que crezca y produzca buenos frutos.

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